El duelo. El dolor de perder a papá y mamá en poco tiempo

😢El duelo… el dolor de perder a mamá y a papá en muy poco tiempo 😢

Una vez que perdés a tu mamá y a tu papá la vida no vuelve a ser la misma. La pérdida de tus padres, es una experiencia que impacta, que deja huella, te da un giro de 180 grados y no volvemos a ser los mismos. Se acepta, como algo natural del proceso de vivir, pero no se supera. En ocasiones nos sobrepasa porque sentimos que una parte indispensable de nosotros ya no está.

La ley de la vida nos dice que es parte del proceso natural de todos los seres humanos, y socialmente tenemos claro que los mayores posiblemente partirán antes que nosotros. Aún así no se puede preparar para la partida de aquellos a quienes amamos. Tenemos claro que sucederá, pero aún así el dolor de su partida y de su ausencia física duele en el alma.

La vida no avisa y no siempre te preparar para las experiencias…

Cuando mi mamá partió de este plano físico fue doloroso, fue un momento desgarrador y aunque lo estuviera “esperando” porque fue un proceso de enfermedad de varios meses, no tenía idea de lo que dolería escuchar las palabras “tu mamá acaba de fallecer”. Se siente un peso que aplasta el corazón y más allá del llanto y la sensación de no saber qué hacer, es el dolor de pensar en la idea de no volver a tener una conversación, un beso, un abrazo, una palabra. Muchos dirán que hablo desde la carencia porque pienso en todo lo que dejaba de tener, pero es que así se siente. Se siente vacío, oscuro, frío, entra en el cuerpo una sensación de desprotección e inseguridad desconcertante.

El día que mi mamá falleció estaba fuera del país, después de dar vueltas pensando si me iba o no, me fui y un par de horas después de haber llegado a donde estaba recibí una de las llamadas más tristes e impactantes de mi vida. En ese momento, la vida colocó a mi lado a dos personas maravillosas que literalmente me levantaron, me trasladaron al aeropuerto y me sentaron en un avión de vuelta para despedir a mi mamá. Era un dolor paralizante, un dolor que desconcierta y no me permitía funcionar.

Después de un tiempo, la tranquilidad empezó a llegar poco a poco para asimilar lo sucedido, empecé a sentir una normalidad nueva para mi vida, porque ya no tenía una parte. Pensaba, aún tengo a mi papá, podía hablar con él, nos veíamos, era un abuelito presente, podía llamarlo en cualquier momento y conversar de lo que fuera… podía llegar a su casa y escuchar su particular saludo “diay muchacha” y eso me llenaba una parte del vacío que la partida de mami había dejado en toda la familia.

La vida no avisa y no siempre te prepara para las experiencias, a dos años de la partida de mi mamá, volví a recibir otra llamada de impacto, con una sola frase “papi se murió”. Esa es la única frase que mi hermano pudo decir tras un teléfono de hospital y un corazón quebrado en mil pedazos. Tres palabras que cambiaron mi vida PARA SIEMPRE…  

Y fue a partir de esa llamada que la vida cambió y ya nunca más fue igual. Lo primero que llega es el dolor de la partida del ser amado, el dolor de su muerte y del desprendimiento físico porque ya no podrás verlo más, ni hablar, ni escucharlo, es una sensación de “ya nunca más”. Y sí, sabemos que los que parten están con nosotros y nos cuidan desde otro plano, pero igual duele y mucho.

Un par de días después de todo el proceso por la muerte de mi papá, llegó a mí, una sensación que al inicio no podía reconocer, era una sensación muy extraña, fría, oscura… poco a poco entendí y fui consciente que había quedado huérfana, entró en mí una sensación de abandono. El solo pensamiento fue aterrador. Siendo una adulta y con mi familia creada, me sentía sola, insegura, desprotegida, pensaba que ya no tenía a las personas que me habían dado la vida y que por mucho tiempo habían sido mi soporte. Y no hablo de un soporte por dinero o por tener que estar siempre al lado de ellos, hablo del soporte de amor y seguridad que solo los papás pueden darte. Nunca pensé que podría sentirme huérfana y desprotegida siendo adulta. Es como si mi niña saliera y se mirara sola en un mundo desconocido.

La muerte de los papás es una muerte diferente a cualquiera que experimentemos. Procuremos no negar lo que sucede con nuestras emociones, no nos impongamos cosas ni permitamos que otros lo hagan, soltemos las expectativas. Cada persona tiene sus tiempos, así que es importante transitar el duelo de acuerdo con lo que cada uno de nosotros necesite. No esperés ponerte tiempos para el dolor y para retomar tu normalidad, que dicho sea de paso, después de esto, será una nueva normalidad.

Con esta experiencia llegan a visitarnos muchas emociones, no solo la tristeza se hace presente. También puede aparece el enojo, la rabia, la negación, el desconsuelo, pensamientos de injusticia, abandono, inseguridad y muchas emociones que pueden ser nuevas para nosotros, pero que de igual manera es importante sentirlas, dejarlas fluir y permitir que el tiempo trabaje a nuestro favor.

Nuestros papás son los principales guardianes de nuestros recuerdos, son esa consulta inmediata cuando queremos recordar alguna situación y cuando ya no están sentimos que con ellos se va parte de lo que hemos vivido… esa cajita de recuerdos a la que accedíamos en cualquier momento pasa ahora a ser custodiada por nosotros mismo, pero siempre faltará algo, siempre faltarán los detalles que solo un papá o una mamá pueden tener presente cuando cuentan una historia.

Con la muerte de los papás nos convertimos en verdaderos adultos, es decir, ahora somos los primeros en la fila de generaciones y eso nos puede desconcertar un poco. Permitámonos sentir cada emoción que la partida de nuestros padres nos haga sentir y también agradezcamos por todo lo que nos dieron y significaron para nosotros. Presentes o ausentes nos dieron la posibilidad de experimentar la aventura de la vida.

¿Ya pasaste por este momento tan doloroso? ¿Qué consejo le podrías dar a quienes estén pasando por el recorrido oscuro?

Nos vemos y gracias por leerme. Un abrazo, Paulina.

Si querés escribirme directamente podés enviar un correo a la dirección electrónica famosapormaravillosa@gmail.com

Texto escrito por: Paulina Segura Brenes.

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