Descanso para el cuerpo

🚨Mi cuerpo hizo que me detuviera 🚨

Muchas veces he pensado que debo ir más despacio, sacar momentos para descansar, para no tener que hacer algo del trabajo o de la casa que no deseo hacer o simplemente para tomarme un tiempo de relajación, como decimos “cargar baterías”, lo que sucede es que no me doy “ese permiso” y aunque ahora procuro cuidarme un poco más, aún lo postergo, con el argumento de solo una cosa más y otra cosa más, hasta que se me olvida. Y me sigo exigiendo, aunque el cuerpo en ocasiones me envía señales de cansancio y agotamiento, señales fuertes y que hoy debo reconocer he ignorado casi que por completo. ¿Vos recibís esas señales de tu cuerpo, cuando necesita detenerse?

Nuestro cuerpo y nuestra mente son la herramienta más importante para experimentar lo que vivimos en esta tierra.

No está mal querer hacer lo que amamos, querer disfrutar de nuestra familia y sacar adelante nuestros emprendimientos, es maravilloso entrar en ese estado de fluir donde el tiempo nos traslada a momentos de creatividad, productividad e inspiración puros. Lo que sucede es que, si olvidamos que la principal herramienta que tenemos para crear y para entrar en esos estados de pasión, es nuestro cuerpo y nuestro cerebro, entramos a un punto casi de autoagresión, porque olvidamos por completo lo que nos mantiene en pie. Nuestro cuerpo y nuestra mente son la herramienta más importante para experimentar lo que vivimos en esta tierra y que por lo tanto necesitan mantenimiento, necesitan descanso, cariño y tiempo para recuperarse.

En mi caso, mi cuerpo decidió que era el momento de detenerme y dejar TODO por unos días: trabajo, libros, ejercicio, estudio, familia, casa, absolutamente todo lo tuve que frenar. Me enfermé, me dio Vértigo, que en términos generales es una sensación como si realmente todo estuviera girando o moviéndose, o como si el mundo estuviera girando a mi alrededor. Es una sensación horrorosa, no se la deseo a nadie. Los mareos me daban náuseas y por lo tanto vómito, después del ir al médico e iniciar con el tratamiento, los primeros días era muy frustrante porque me tomaba las pastillas y a los minutos las vomitaba, sentía que no estaba avanzando. Tuve que estar en total reposo y cuando encontraba una posición en la que sentía que nada se movía me quedaba quieta, aunque estuviera incómoda, porque no quería sentir como todo me daba vueltas.

Sumado a esto llegó el desfile de emociones que quería seguir boicoteando mi estado de ánimo, la ansiedad que me hacía llorar por todo, me sentía triste, frustrada, enferma, había momentos que hasta me enojaba conmigo misma por no estar bien, la impotencia de ver que era una situación que no podía controlar, estaba totalmente fuera de mis manos, la culpa tuvo su momento de fama haciéndome sentir mal por todo lo que no podía hacer, por todo lo que tenía desatendido, la impaciencia de sentir que no mejoraba, la angustia de no poder atender a mi familia y así iba el desfile de muchas emociones.

“Me rindo frente a esta situación. Suelto el control y el miedo. La entrego para que se haga la voluntad divina”.

Regreso al Hogar, María José Flaqué.

Estuve casi 5 días prácticamente en reposo absoluto, las náuseas bajaron bastante, y los medicamentos empezaron a hacer efecto. Fue en ese momento que entendí que debía “rendirme”, en el buen sentido de la palabra, debía llamar a la energía de la rendición, esa energía que me permite entender que hay algo más grande que yo y que sus planes son perfectos y que lo que estaba sintiendo tenía un propósito, entendí, que mi cuerpo necesita cuidados, mi estado emocional también necesitaba ser atendido. Al permitir que la energía de la rendición ingrese en mí, permito que esa fuerza más grande que yo, y que mi mente no alcanza a entender, ingrese a mi vida y me enseñe el camino. “Me rindo frente a esta situación. Suelto el control y el miedo. La entrego para que se haga la voluntad divina”. Regreso al Hogar, María José Flaqué.

Fue así, como poco a poco empecé a sentirme mejor, no voy a decir que fue algo de la noche a la mañana, de hecho, el médico me explicó que como mínimo es una semana de mareos y de cuidados, pero al menos, ya puedo ponerme de pie por un rato y cuando siento que no puedo más voy y descanso. Ahora confío en que estaré bien y que puedo atender las señales de mi cuerpo. Es lo mínimo que le debo por permitirme disfrutar de esta maravillosa vida.

Ante todo esto, he podido reconocer el valor de las personas que tengo a mi lado, sin ellas no podría estar mejorando hoy. Mi esposo con sus cuidados, su deliciosa comida y principalmente con su paciencia ante mi humor no tan agradable, es una de las mejores medicinas. Y ni que decir de mis hijos, ellos se han portado a la altura, principalmente Miguel que me prepara meriendas en la tarde y me las lleva a la cama, para que pueda comer rico y tenga fuerzas. Todos los mensajes recibidos de mis hermanos y amigos, llenos de lindas palabras y bromas que me hacen reír, me ayudan a olvidar por momentos esas incomodidades. Recibir tantas atenciones de mi familia es maravilloso y le agradezco a la vida por ponerlos a mi lado.

Además, me abre una perspectiva… puedo visualizar todo lo que tengo para estar bien, puedo sentir la abundancia que hay en mi vida. Tengo una cama para reposar y descansar, alimentos deliciosos que me nutren, recursos para visitar al médico, agua limpia para tomar mis medicamentos, personas a mi alrededor que me cuidan y que se preocupan por mí. Hablo sobre esto, porque en ocasiones se nos olvida, y me incluyo, todo cuanto tenemos a nuestro alrededor, cada detalle que hace de nuestra vida más tranquila y feliz si así lo deseamos. Ojo, no quiero decir con esto, que tenemos que conformarnos con lo que tenemos, podemos aspirar a mucho más, pero si queremos tener más, primero es importante saber disfrutar lo que tenemos ahora, porque de lo contrario, no sabríamos como sentir más placer.

Quiero finalizar esta nota diciéndote que está bien parar, está bien atender las señales de nuestro cuerpo. Lo ideal sería tener pausas antes de esas señales o incluso antes de que el cuerpo no pueda más. No somos máquinas y no pretendamos ser una, somos humanos, con sentimientos, emociones, límites, que para ser productivos y disfrutar de nuestro tiempo y de nuestras pasiones es necesario sentir placer al pausar y descansar.

Te invito a crear una rutina de descanso, yo por mi parte empezaré a ejecutarla, porque la tengo en el papel, pero ahí no me ayuda mucho. Ahora soy consciente de que necesito tiempo para pausar, de desconectarme y al ser consciente, soy responsable de hacerlo o volver la cara como si no fuera conmigo. Eso sí, debo tener claro, que habrá consecuencias sino me atiendo amorosamente. Si me dejo de última para atender todo lo demás, llegará el momento en que mi cuerpo me vuelva a decir “Paulina a parar por un buen rato y dejar todo de lado” y honestamente, no quisiera llegar a esto de nuevo.

¿Qué opinás, te apuntás a crear tu rutina para cuidar tu cuerpo y atender sus necesidades? Dejame en los comentarios algún consejo para cuidar y atender las señales de mi cuerpo, te leo en los comentarios.

Nos vemos y gracias por leerme.

3 pensamientos en “🚨Mi cuerpo hizo que me detuviera 🚨

  1. Pau me alegra que estés muy bien a mi han dado varios episodios de vértigo y es terrible. He dormido en el sillón completamente sentada porque en la cama aún con dos almohadas no lo logro. Gracias a Dios por esos seres maravillosos que te cuidan y chinean la familia es tu primer empresa o negocio.
    Definitivamente escucha tu cuerpo, descansa y para todo hay tiempo.❤️😚💪

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