El día que invité a la tristeza.

La tristeza era una emoción que no me permitía sentir y mucho menos mostrar. Pensaba que era un signo de ser débil y me daba miedo mostrarme vulnerable. Afortunadamente, me di la oportunidad de abrirle la puerta a la tristeza como una emoción para liberarme y sanarme. ¿Vos te permitís sentir tristeza?

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