Reto 18012

Diciembre y el RETO 180/12

Hoy quiero contarte un poco acerca de cómo voy con el RETO 180/12. Pasar diciembre no fue muy fácil que digamos, al inicio del mes tenía todo muy claro y según yo “bajo control”: mis objetivos, mis rutinas diarias, y cada detalle que quería llevar a cabo.

Mis emociones se revolvieron y en algunos momentos pensé en dejar de lado el reto.

Diciembre al igual que el 2020, me recordó que no siempre lo que tenemos planeado es lo que sucede… aún así, logré mantener mi hábito de actividad física, que cada día agradezco y disfruto más, logré mejorar mi ritmo de meditación y aumenté el consumo de agua diario. Por supuesto que todo esto lo celebro porque significa parte del éxito y pasos de avance.

El camino se torció con el tema de la alimentación y con mis emociones. Diciembre fue un torbellino de emociones fuertes: añoranza, culpa, ansiedad, dolor, duelo, vacío y por otro lado emociones como la alegría, la ilusión, el agradecimiento, el cariño y el amor, se mezclaban unas con otras y hacían que mi ánimo fuera una montaña rusa permanente. Diciembre es el mes en que mi papá falleció y este 2020 era el primer aniversario y siento que quedé pegada en el dolor de su ausencia. Mis emociones se revolvieron y en algunos momentos pensé en dejar de lado el reto, porque mi mente me decía que estaba muy triste como para pensar en mí.

Sumado a esto, había momentos en que me descontrolaba con la comida, un tamal un día, otro tamal al día siguiente, un pedazo de queque o un postre y así la mayoría de los días. Caí en la trampa de “mañana retomo todo”, lo cual no era cierto y eso generaba más culpa y más ansiedad.

…todo es parte de la experiencia del reto…

Finalicé el mes desgastada de tanto pensar y tanto señalarme, de culparme por todo lo que había comido y porque mi mente me repetía que había sido débil ante el placer inmediato. Hasta que, de algún lugar, salió una voz interna que me recordó lo que ya había avanzado, me mostró los éxitos que tenía a mi favor, tomé la decisión de agarrarme de esa pequeña voz, de esa señal y salir del enredo que tenía en mi cabeza, desenredarme de culpas, de juzgarme y entender que todo es parte de la experiencia del reto, son aprendizajes del camino. Y un detalle muy valioso, tomé una posición de responsabilidad ante mis acciones y decidir de una manera más consciente mis acciones futuras.

No importa quien nos vio caer, lo importante es que nosotros nos veamos en pie.

Lo primero que hice fue levantar la cabeza y sentirme orgullosa de mis logros, de mis decisiones y de todo el aprendizaje obtenido. Entendí que unos tamales no eran lo suficientemente fuertes como para que yo me dejara vencer. Soy más que eso. Así que le agradezco a diciembre, por enseñarme que caer es una forma de pausar para poder ver mejor el camino a seguir. Eso hice, mis nuevos objetivos son realistas y alcanzables y siempre entendiendo que deben tener una cuota de esfuerzo para disfrutar el camino y el destino final. También logré entender que caer y equivocarse es parte de aprender y es hasta necesario, es una forma de visualizar el panorama que se lleva en caso de tener que modificarlo.

Cierro esta nota diciéndote que está bien caerse y a veces duele mucho, lo bueno es que levantarse se convierte en un placer. Nos levantamos, nos sacudimos las rodillas, respiramos profundo, cojeamos un poco y seguimos adelante. No importa quien nos vio caer, lo importante es que nosotros nos veamos en pie.

Te invito a unirte al RETO 180/12. Hacelo a tu ritmo, a tu manera. Te comparto una guía de cómo inicié, creo que te puede apoyar en tu inicio. DESCARGÁ AQUÍ LA GUÍA DEL RETO 180/12

¡Nos vemos en el RETO!

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