Foto por Gustavo Valle

¡Gracias cuerpo!

Desde que inicié el Reto 180/12 quería escribir sobre el tema de mi cuerpo y por miedo, vergüenza, dudas, u otras razones lo iba postergando y decidiendo dejarlo para después. Y hoy llegó el momento de dar las GRACIAS a la herramienta más importante que tengo para vivir y disfrutar la vida, MI CUERPO. El sostén que Dios me dio para transitar este mundo y disfrutar de los placeres de la vida.

¿Cómo ha sido la relación con mi cuerpo? Te voy a ser muy honesta, no ha sido muy buena y realmente no he sido muy amigable, ni amorosa, ni agradecida con él. Muchas veces me he avergonzado, le he hablado muy mal y hasta lo he escondido para no verlo yo ni que los demás lo vean.  Ha sido una relación en la que posiblemente mi cuerpo se ha sentido presionado por ser quien no es en realidad. Ha habido momentos en que he preferido no verlo ni pensar en él porque siento que no se ve bien y pienso en todas las imperfecciones, que según yo, tiene.

Mi cuerpo es el regalo tangible que la vida me dio para ser quien soy.

Hoy, aunque estoy en proceso de sanar la relación con mi cuerpo, siento que lo puedo tratar con mucho más amor y entender que está solo para mí y a mi disposición. Mi cuerpo esta para llevarme a donde yo deseé, para hacerme sentir sensaciones maravillosas, para abrazar, para amar, para llorar, para trabajar, para ejercitarme, para comer, para disfrutar de cada momento que la vida me da. Mi cuerpo es el regalo tangible que la vida me dio para ser quien soy.

Muchas veces he sentido rabia cuando me veo al espejo, y he querido que algunas partes de mi cuerpo desaparezcan, las he rechazado por el hecho de que no me gusta como las veo y he sido muy dura conmigo misma. Me ha costado mucho aceptarme y ha sido un reto enfrentarme con el espejo y poder sentir amor por mi propio cuerpo. Cuando inicié el reto y seguía enojada con mi cuerpo, me pregunté: ¿Por qué no me gusta mi cuerpo?, ¿por qué hay partes de él que rechazo tanto? Y créanme que por muchos días pensaba y pensaba sobre esto y lo único que conseguía era enojarme conmigo misma.

Decidí hacer un ejercicio, aunque tenía mucho miedo, quería hacerlo y salir de mi zona cómoda. Hoy lo quiero compartir con ustedes y si desean hacerlo, las invito para que lo hagan desde su corazón.

Me puse desnuda frente al espejo de mi closet, al inicio solo veía mi cara, específicamente mis ojos y después de varios minutos, me observé, fue difícil porque, aunque quería verme con amor, seguía sintiendo mucha resistencia, pero igual seguí observándome: mi cara, mi pecho, mi abdomen, mis brazos, mis caderas, mis piernas, mis pies, mi piel. Iba observando cada parte, cada detalle, cada pliegue y al poco tiempo pude decir en voz alta lo que no me gusta ver de mi cuerpo, pude decir que no me gusta el peso que tengo, no me gusta la celulitis de mis piernas y de mis rodillas, que no me gusta mi papada, no me gusta la grasa en mi abdomen y en mis brazos y así poco a poco empecé a ser consciente de cada cosa que no me gusta de mi cuerpo.

Foto por: Gustavo Valle I www.gustavovalle.com

Después de observar y ser consciente, me empecé a ver y sentir diferente, primero dejé de sentirme enojada y después me sentí aliviada porque pude reconocerme como soy y empecé a darme cuenta de que mi cuerpo está completo, que es funcional, que está bien de salud y entendí que soy afortunada por tener el cuerpo que tengo y en ese momento le di las gracias por todo lo que me ha permitido vivir y sentir. Le di las gracias porque a pesar de que muchas veces lo traté mal y le hablé de una forma grosera, me ha seguido sosteniendo y dando apoyo incondicional.

Definitivamente no es fácil y estoy largo de tener todo resuelto con el tema de mi cuerpo, pero me siento muy agradecida porque ahora soy consciente de lo que no me gusta, porque pude darme cuenta de que esos detalles que no me agradan ver al espejo los puedo trabajar y modificar desde un lugar de amor, comprensión y sin juzgarme. Entendí que el cambio lo haré por mí, por mi salud, por mi satisfacción personal y no porque debo quedar bien ante los estándares de la sociedad.

Ahora cuando me veo al espejo procuro conectar conmigo, con mi cuerpo, procuro ser amable y agradecida con él y cuando mi mente comienza a pensar en los defectos, me detengo, trato de ser consciente y pensar en lo que me gusta de mi cuerpo, en lo que estoy haciendo para cuidarlo y, además, pienso en todo lo que hace por mí. He reconocido que cada marca cuenta una historia de mi vida, que mi cuerpo es el testimonio de las experiencias que he vivido.

Hoy entiendo que mi cuerpo es único, no hay nadie más con un cuerpo como el mío, y es por eso, que lo amo y trabajo todos los días para aceptarlo y cuidarlo. Hoy con todo el amor le dijo GRACIAS CUERPO por ser mi compañero cada día, por permitirme sentir cada emoción, cada abrazo, cada señal de amor, por poder verme al espero y darme cuenta que soy una mujer completa y hermosa.

Foto por: Gustavo Valle I www.gustavovalle.com

Quiero dejarte el consejo que me doy a mí misma todos los días “cuida tu cuerpo, amalo, disfrutalo”.

Contame cómo agradecés a tu cuerpo. Te leo en los comentarios.

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