No hacer nada también es hacer

No hacer nada, también es hacer ✨

Hace unos días conversando con mi esposo, le decía que hay momentos en que siento la necesidad de estar en total silencio, en soledad, la necesidad de no escuchar, no hablar, no pensar en nada en particular, estar en completa quietud y calma. Y él me recomendó un libro que ha sido una de las mejores recomendaciones que me han dado. El libro es “La Sociedad del Cansancio” del filósofo Byung Chul Han.

¿Alguna vez has sentido la necesidad de no hacer nada?

Yo la he sentido y en los últimos tiempos es una necesidad mucho más fuerte. Es como sentir la necesidad de desconectarme, de descansar tanto la mente como el cuerpo y cada uno de mis sentidos.

Cuánta culpa me autoimpuse y cuántos señalamientos me hice en muchos momentos en que sentía la necesidad de parar, de detenerme y desconectarme de lo que estaba haciendo (aún lo hago en ocasiones). No me permitía no hacer, porque pensaba que estaba desperdiciando el mucho o poco tiempo que tenía, dentro de mi creencia estaba que ser productiva era estar haciendo algo. Aún trabajo en esto, porque hay momentos que la culpa me visita y mi mente me traiciona pensando que estoy malgastando el tiempo.

Por mucho tiempo fui de las personas que tenían que estar en constante hacer, en movimiento, sentía intranquilidad o culpa cuando me detenía a descansar o cuando destinaba un tiempo para mi entretenimiento o para hacer algo diferente. Pensaba que debía aprovechar el tiempo al máximo, leyendo, estudiando, trabajando, haciendo cosas de la casa, pasando tiempo con mi familia, escuchando algo, me sentía inútil si no hacía algo de lo que yo consideraba productivo. No me permitía aburrirme.

Ser consciente de que no hacer nada, también es hacer ha sido uno de los mejores descubrimientos…

“Quien se aburra al caminar y no tolere el hastío deambulará inquieto y agitado, o andará detrás de una u otra actividad. En cambio, quien posea una mayor tolerancia para el aburrimiento reconocerá, después de un rato, que quizás andar, como tal, lo aburre. De este modo, se animará a inventar un movimiento completamente nuevo”. Byung Chul Han, La Sociedad del Cansancio.

Recuerdo que hace un tiempo tenía en mi casa, una máquina de ejercicios estacionaria y no lograba usarla porque pensaba que no avanzaba, sentía que al ser fija, no estaba haciendo algo realmente. Cuando inicié con el RETO 180/12 y empecé a caminar, siempre tenía que escuchar algo, porque según yo, era importante “aprovechar” el tiempo mientras caminaba, como si hacer ejercicio fuera perder el tiempo. Cuando empecé a darme cuenta de esta creencia tan fuerte en mí, comencé a trabajarme más en este sentido. Empecé a promover los espacios en soledad y en silencio, totalmente en silencio, sin música de fondo, sin hacer, sola conmigo misma. El tema del silencio es algo que desde hace mucho tiempo aprendí a disfrutar y en otra nota te contaré más sobre esto.

Ser consciente de que no hacer nada, también es hacer ha sido uno de los mejores descubrimientos que he tenido para mi autoconocimiento. Ha sido maravilloso entender que la no acción es necesaria para todos los seres humanos porque el cuerpo y la mente necesitan pausas, descanso real, sin ningún estímulo externo. Y lo más importante, sin culpas.

Recordemos que el ser humano está formado por energía masculina y energía femenina y es importante mantener un equilibrio entre ambas energías. La energía masculina está enfocada en el hacer, en la acción, en el análisis, en el control. En tanto, la energía femenina es la energía de fluir, del disfrute, de la tranquilidad, de la paciencia, podríamos decir que es la energía de la no acción.  Entendiendo esto, me di cuenta de que he estado en desequilibrio y por lo tanto es necesario aprender, poco a poco, de forma tranquila y sin presión, que es importante dejar de hacer y estar en calma.

No es necesario que deba estar haciendo varias cosas a la vez, por ejemplo: si voy a caminar puedo ir solo a caminar, no siempre necesito escuchar algo, no siempre tengo que estar pendiente del celular, puedo desconectarme y dedicarme ese tiempo de caminata solo a mí, solo a caminar y reflexionar si es que hay algo que deba reflexionar. O puedo, sentarme en un sillón muy cómoda y simplemente no hacer nada, solo descansar.

En ocasiones, la multitarea nos hace menos productivos y nos cansa más, porque hace que el cerebro esté constantemente cambiando “el chip” de una tarea a otra. ¿Para qué exponernos a tantos estímulos al mismo tiempo? Y soy muy honesta, soy de las primeras que debe entender esto.

Esta frase del libro que les mencioné al inicio me parece realmente fuerte: “El ruido digital de hoy, el ruido de la comunicación está exponencialmente desplazando el vacío y el silencio”.  Byung Chul Han, La Sociedad del Cansancio.

Nos hemos acostumbrado a estar sobre estimulados; leemos los mensajes del celular, mientras escuchamos un audio, o vemos las redes sociales imparablemente, revisamos el correo electrónico muchas veces al día… nunca dejamos que nuestra atención se desconecte por un momento. Es como si no pudiéramos estar en silencio, o como si viviéramos conectados a nuestros dispositivos electrónicos. Reconozco que aún me cuesta desconectarme, aún se hace presente mi creencia de “tener que aprovechar el tiempo”, lo diferente ahora, es que puedo darme cuenta y detenerme, ser consciente y dedicarme a una sola cosa a la vez. Ahora entiendo que NO HACER NADA, TAMBIÉN ES HACER y me lo puedo permitir 🥰

¿Sos de las personas que tienen que estar haciendo algo siempre? O ¿podés desconectarte fácilmente? Si tenés alguna recomendación, contámela en un comentario. Gracias.

Nos vemos y gracias por leerme 🙌

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