Un año de pandemia

Un año de pandemia (y en confinamiento)

Marzo del 2020 es el mes que todos recordaremos por mucho tiempo, hace un año exactamente la vida empezó a cambiar para todo el mundo, empezamos a ver y experimentar situaciones que nunca pensamos vivir. Para mi familia y para mí todo inició el 3 de marzo, el día del cumpleaños de mi hija mayor, ese día decidimos cambiar los planes de salir a celebrar esperando que la situación se “normalizara”, pero nunca pensamos que un año después estaríamos aún con la expectativa de qué sucederá.

Hace un año el mundo inició un cambio total: la economía, las relaciones, la educación, la forma de trabajo, las celebraciones, la forma de divertirse; la mayoría de las cosas tuvo un giro de 180 grados. Creo que para todos ha significado un reto, ya sea para bien o no tan bien. Ha sido un cambio drástico en las vidas de todos, en donde hemos puesto a prueba nuestra capacidad de adaptarnos.

¿Qué ha significado para mí la pandemia, el confinamiento?

Mi familia y yo asumimos un confinamiento voluntario desde el 3 de marzo del 2020, a partir de ese día nuestras vidas han sido muy diferentes. Lo primero que haré es dar gracias a Dios porque estamos juntos, con salud y no nos ha faltado nada. Nos hemos cuidado al máximo y aunque ha habido momentos de incertidumbre, los hemos enfrentado con tranquilidad.

Aparte de no salir, un cambio significativo fueron las clases de mi hijo menor, empezó a recibir las clases virtuales y aunque al principio al ser una novedad, todo fluía de manera tranquila, llegó el momento en el que él ya no quería estar al frente de una computadora recibiendo clases, decía que sentía que le hablaba a una pared y que necesitaba estar con sus compañeros. Fue todo un reto para él, enfrentar su primer grado de primaria a través de una pantalla y un reto para nosotros como papás, poder apoyarlo.

Luego llegó el impacto en la economía familiar, donde todo nuestro trabajo, al ser masivo y presencial se tuvo que cancelar, con la idea de que fuera por un periodo muy corto, sin embargo, pasaban los meses y no había señales positivas de poder retomarlo. Eso nos hizo replantear muchas cosas y crear planes de contingencia para apoyarnos a nivel económico.

El abrazo apretadito y el beso en la mejilla para celebrar son insustituibles.

Pasaron los días y empezaron a llegar los cumpleaños, aniversarios, celebraciones, días festivos y no podíamos celebrar juntos con toda la familia como siempre acostumbramos. Como muchos de ustedes empezamos a reunirnos por medio de plataformas de comunicación virtuales, pensando que de esa manera podríamos celebrar. Agradezco la posibilidad de la tecnología, en realidad es una bendición tenerla, lo que sucede, es que nunca será lo mismo, el abrazo apretadito y el beso en la mejilla para celebrar son insustituibles. Sin mencionar los queques de cumpleaños que no pudimos probar.

Llegó el momento de poner en práctica la creatividad para divertirse. Como familia empezamos a buscar formas divertidas para pasar el tiempo libre, pensando en que los chicos se divirtieran y buscando minimizar las sensaciones de encierro. Empezamos con cine en casa, picnic en el patio, por supuesto que los juegos con agua no podían faltar, los experimentos en la cocina con nuevas recetas se hicieron más frecuentes, las obras de arte con témperas han creado un gran mural de arte y así muchas actividades que encontramos muy divertidas.

Las emociones tuvieron su lugar y en muchos casos un lugar protagónico, porque ha habido momentos en que las emociones fuertes se han hecho presentes. La incertidumbre, la tristeza, la desesperanza, el enojo, la inseguridad y otras más han estado a flor de piel.

Podría seguir hablando de cambios en este último año. Lo que quiero mostrar en este texto es evidenciar como a pesar de vivir situaciones difíciles, hemos salido adelante. Ojo, no dijo que todo esté resuelto o que estemos bien… estamos lejos de eso. Pero sí creo que nuestra resiliencia y nuestra capacidad de adaptación ha estado presente y ha sido nuestra aliada durante este año. Por lo menos para mí y mi familia. ¿Para ustedes?

No voy a negar en que ha habido momentos en que he deseado “salir corriendo” o poder estar sola completamente en mi casa, lo que sucede es que también siento como este último año me ha permitido hacer cosas que nunca hubiera pensado hacer. Por ejemplo: inicié mi RETO 180/12, lancé Famosa por Maravillosa, abrí las redes sociales: Facebook e Instagram, pude crear este blog, he podido leer y capacitarme como hace mucho tiempo no lo hacía.

Este año también ha sido un año para entender que somos responsables y que podemos apoyar desde nuestros hogares, nos dimos cuenta de que la colaboración colectiva ayuda bastante y que la acción más pequeña como lavarnos las manos puede salvar vidas.

¿Cómo ha sido tu año en confinamiento? ¿Cuál ha sido tu colaboración individual? Contame en un comentario.

Nos vemos y gracias por leerme.

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